El Príncipe Desencantado
Lo peor no es que te retengan atado, sin movimiento. Lo peor no es que exista una barrera para mostrarte tal y como lo sientes. Ni siquiera el hecho de hundirse en una profunda y obscura soledad plagada de tedio y desamparo. Lo peor, amigos, viene siendo que te tomen por el pito del sereno. Es decir, que pasen de uno.
Aún estoy intentando averiguar qué es lo que podría ganar yo mintiendo a los que me rodean, a los que aprecio. Qué podría ganar yo queriendo hacer daño a unos y a otros dejando un reguero de sangre putrefacta a mi paso, tapando cada entrada y cada salida de los poros de una piel que antaño fuera abrigo. Porqué perdería mi santa paciencia con la que he sabido llevar los momentos más duros y complicados por los que mentalmente pasa un ser humano. Yo, me pregunto. Y sigo preguntándome día tras día nuevas dudas como estas, debido a que me toman por el pito del sereno. Puede que otras personas tengan una opinión contraria a la mía, pero no pueden asegurarla, deben investigar antes de afirmar, deben creer en mi, como yo lo hago en ellos.
Es como darle la razón a un loco... "si, ya se le pasará, es sólo un capricho..." fantástico ¡Tú que sabes! Es cierto que no ayuda el que yo sea tan introvertido, pero cuando hago público un sentimiento, quizá precisamente por eso, no es para tirarme el rollo, hacerme el importante o cojer mi hueco en el trono; que viene a ser lo que me da la impresión que piensan quienes lo saben. Éstos que con una frase ya tienen la idea completa del problema, por abismal que sea, siendo esta la verdad absoluta que les resta preocupaciones y se las encarga al otro.
Y claro que se me pasará. Se me han pasado tantas cosas... pero eso no quiere decir que las haya olvidado, eso no quiere decir que no sienta ahora lo que sentía entonces, que no tenga muy claro lo que quisiera tener. Se me pasará porque no me quedan más cojones.
Lo peor es que te mientan, que te engañen, que no te crean, que duden de tí.
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