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.: En Paralelo a la Realidad :.

Tengo problemas, ¿qué pasa?

Cuesta abajo

Había cogido carrerilla y, estos días locos de no-trabajar, he frenado en seco. Salva que se me acaba de venir a la mente que tengo un blog, o similar. Sería bueno tener una temática contínua... aunque realmente así lo es. La única pega es que quizá sea un poco enrevesada, la temática, digo, y lo que no es temática.

La verdad, la relacción que últimamente por aquí nos atañe, ha llegado a un punto de no-retorno, o eso parece. Por esto sólo puedo recomendar, desde estas líneas, a quien sea capaz de comprenderlo, que nunca, bajo ningún concepto, debes desvelar tus ideas, ilusiones, temores o sensaciones. Luego se te queda cara de bobo, porque no tiene sentido hablar cuando lo que quieres decir no se mide con palabras. Y más aún, si como yo, eres uno de esos que no sabe manejar la lengua más que escribiendo pausadamente en un blog.

Mañana algo más... hoy se echa la hora encima, o debajo.

Estaba claro

Pasó lo que tenía que pasar. Mira que andaba con dudas de que quizá no fuera tan malo, pero fue peor. Esperaba ponerme un poco tenso con la llegada del fin de semana y, como decía, con los movimientos que ello supone. El problema es que la cuerda ya estaba bastante tirante, así que un poco más y... zas! Partió. El sábado tuve que gastar gasolina y moverme, sino me hubiera dado un ataque en casa. Bueno, casa por llamarlo de algún modo... está claro que, aunque no hayan pasado ni dos meses, la cosa no va bien, nada va bien, todo es cuesta arriba y la solución pasa por volver al punto de partida donde todo estaba bien. O al menos intentarlo. Lo que está claro es que habrá una nueva y apestosa mudanza, aunque ahora más fácil, la mayoría de las cosas siguen en cajas.

La duda viene al pensar hacia dónde ir, qué hacer. ¿Seré capaz de llevar la situación actual con calma y que vuelva a ser lo que era? Sinceramente, lo dudo. Cuanto más lo pienso más lo dudo. Se que la primera parte de la pregunta es sencilla, hasta cierto punto. Pero no merece la pena malvivir en esa situación sin llegar a ser nunca uno mismo, porque la segunda parte de la pregunta será muy complicado responderla afirmativamente, salvo que... la distancia y el tiempo hagan su trabajo y pongan las cosas en su sitio, quizá en un futuro todo sea diferente.

Parece el momento de separarse, si...

Horror en Viernes

Hoy me he levantado un poco mejor, aunque no físicamente; la molestia cervical acusada hace unas semanas aún sigue dando coletazos. Por lo que creo, es de estas cosas que si no te lo tomas tan en serio como para estar dos semanas sin hacer absolutamente nada, seguirá ahí. Pero creo que estos males los padecemos todos, de una manera o de otra, según como emplees tu cuerpo. En otras profesiones se destrozan los pies, las lumbares, las manos, los pulmones, etc... Trabajar mata, eso está claro. Y los viernes más aún, es un día complicado, sobretodo con buen tiempo.

En cambio, mentalmente estoy más relajado... relajado sí, pero expectante a la par. Quizá sea dificil de comprender, aunque lo más probable es que nadie en su sano juicio entienda algo de lo que aquí llevo escrito. Tampoco importa. La expectación viene siempre con la llegada del fin de semana, es un hecho curioso que últimamente no tenga muy claro que hacer ni cómo. Me planteo que pasaría si no diera señales de vida... desde luego el sábado no pienso darlas, no pienso gastarme la gasolina de dos viajes el único día que puedo ahorrar. Estoy cansado, aceptándolo, pero cansado. Esa es una, la otra es que temo hasta donde pueda llegar mi cabeza según los movimientos esta noche de cada cual... quizá todo pase por no salir, por no socializarse... quizá es lo que necesite una temporada... quizá me aisle aún más... quizá sea lo que estoy consiguiendo... no se como salir de esto, volver a ser quien fui y tener las mismas posibilidades que cualquiera de encontrarme bien, estable, sonriente, feliz... igual me bajo a echarme un canuto, mira tú, que es viernes.

El Príncipe Desencantado

Lo peor no es que te retengan atado, sin movimiento. Lo peor no es que exista una barrera para mostrarte tal y como lo sientes. Ni siquiera el hecho de hundirse en una profunda y obscura soledad plagada de tedio y desamparo. Lo peor, amigos, viene siendo que te tomen por el pito del sereno. Es decir, que pasen de uno.

Aún estoy intentando averiguar qué es lo que podría ganar yo mintiendo a los que me rodean, a los que aprecio. Qué podría ganar yo queriendo hacer daño a unos y a otros dejando un reguero de sangre putrefacta a mi paso, tapando cada entrada y cada salida de los poros de una piel que antaño fuera abrigo. Porqué perdería mi santa paciencia con la que he sabido llevar los momentos más duros y complicados por los que mentalmente pasa un ser humano. Yo, me pregunto. Y sigo preguntándome día tras día nuevas dudas como estas, debido a que me toman por el pito del sereno. Puede que otras personas tengan una opinión contraria a la mía, pero no pueden asegurarla, deben investigar antes de afirmar, deben creer en mi, como yo lo hago en ellos.

Es como darle la razón a un loco... "si, ya se le pasará, es sólo un capricho..." fantástico ¡Tú que sabes! Es cierto que no ayuda el que yo sea tan introvertido, pero cuando hago público un sentimiento, quizá precisamente por eso, no es para tirarme el rollo, hacerme el importante o cojer mi hueco en el trono; que viene a ser lo que me da la impresión que piensan quienes lo saben. Éstos que con una frase ya tienen la idea completa del problema, por abismal que sea, siendo esta la verdad absoluta que les resta preocupaciones y se las encarga al otro.

Y claro que se me pasará. Se me han pasado tantas cosas... pero eso no quiere decir que las haya olvidado, eso no quiere decir que no sienta ahora lo que sentía entonces, que no tenga muy claro lo que quisiera tener. Se me pasará porque no me quedan más cojones.

 Lo peor es que te mientan, que te engañen, que no te crean, que duden de tí.

Tiempo libre

No me encuentro nada cómodo en esta situación; todos los miedos, temores, dudas, que he tenido antes de dar el paso, se han ido cumpliendo poco a poco y minando la mente. Quizá dentro de un tiempo todo pueda ser distinto, no lo sé, no encuentro mi sitio ni mi forma de vida... Antes pensaba que tener tiempo libre sería una suerte, pero este que ahora me sobra, era antes el empleado en otros menesteres, que llenaban cierta parte de mi vida y de mi estómago. Tanto movimiento no me sienta bien, estoy entrando en la espiral del agobio... pero hoy por hoy no puedo dar marcha atrás, aunque me pese. Cuando llega la hora y el hambre aprieta, siento la necesidad de sentarme a comer sin agobios, comer en cantidad, comer en calidad. Y esto ha desaparecido, ya no como, tomo un tentenpie, lo justo para poder llegar a salvo hasta la cena, lo cual me debilita, me mina, como decía, de ahí la espiral. Si a este mejunge se añade el hecho de que el tiempo no se crea ni se destruye, siempre es el mismo, se llega a la conclusión de que la hora y media al volante viene a ser el rato de la comida, más o menos. Sólo que en este caso se van cuarenta euros a la semana en gasolina.

Cuando comencé con este blog estaba fumado, y decidí escribir siempre fumado... el momento era al llegar por la tarde a la oficina, cuando en algún rato libre sin jefes se podía uno conectar a este chisme con tranquilidad y dejar fluir la imaginación, o cualquier otra cosa. Llegar aquí con la barriga llena, saboreando aún el café y medio fumaete, era una buena sensación... aunque no se deba hacer, niños. Quiero decir que me afecta al ánimo, trato de alimentarme como debo, pero no siempre puedo. Me levanto tarde, como antes, como siempre, sólo que ahora llego una media hora después, no tengo tiempo de cocinarme nada por la mañana, si no hay algo que poder llevarse, debería haberlo hecho el día anterior, lo que supone una drástica reducción en eso del tiempo libre. Cabe la posibilidad de cocinar el fin de semana para toda la semana, pero me agobia sólo pensarlo... sé que este ritmo continuado que llevo ahora, lo lleva mucha gente, lo he llevado, pero no me acostumbro, no me siento sano.

Después está el tema de sentirme sólo y lejos, cosa que preveía, pero no tenía clara... Estoy obligado a coger el coche vaya a donde vaya, no poseo independencia para sentirme libre. En cualquier ciudad necesitas un parking para el coche, más dinero, debes estar pendiente de lo que bebes y de la hora a la que vuelves, todo se torna más complejo y regresas a casa casi siempre solo. Moverse tanto cansa... sobretodo cuando tienes tantas responsabilidades encima, tanto que hacer y tan pocas ganas.

El agobio es máximo, el agobio avisó en su momento, hizo su pequeña aparición en forma de dudas, temores. Si hoy escribo estas líneas es porque creo haber tomado una decisión equivocada, estar en un lugar de paso que no siento mío no me ayuda, aunque una y otra vez recuerdo que esta decisión fue impulsada por los de mi alrededor cuando estaba derrumbado, y por el orgullo de no permitir que un padre que no te hace caso venga a última hora a dar consejos sobre la guerra.