Orange Bud
Un, dos, tres, cuatro.
Incomprensible
Me quedo quieto, mudo, sin sentido,
me hundo en el lago, sin llegar al río.
Mi verbo flaquea ante tu presencia
y se vuelven austeras hasta mis princesas.
No se que le sucede a mi lengua,
se queda tiesa de tanto pensar por ella... ¡la cabeza!
Y todo esto sin explicación,
ante tí, puedo decir, se me nubla la razón...
Trascendental
Nadie me comprende, y no es como el lloro de un niño, es que realmente, nadie me comprende. Y no se si es un problema o una virtud, a ratos me veo fuera de todo concepto social humano y... no me desagrada. Me quema la estúpida moralina con la que nos crían y nos clavan hasta lo más profundo del ano; la mayoría de los conceptos tienen otro punto de vista, y sin embargo, no lo vemos. Darse cuenta de que algo puede no ser como el tabú establecido duele hasta a uno mismo, y es complicadísimo quitarse de enmedio esa coraza que impide ver con nitidez.
A veces siento que no debería seguir... pensando. Que debería plantearme si este Domingo ganará el Rayo y ya está. Pero no soy capaz... y, por eso, tanta vuelta de campana acabará por hacer reventar esta cabeza si, lo que pasa, es que el estrés contenido de llegar a conclusiones en paralelo a la realidad, no tiene ni un sólo apoyo social. Más aún, lo que se recibe es rechazo directo, sin ni siquiera preguntar porqué.