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.: En Paralelo a la Realidad :.

Orange Bud

¡Hoy no trabaja nadie!

Mira, parece mentira, pero el mito de los viernes por la tarde se cumple una vez más. Cuando llegé a las cuatro y media, pude observar de un golpe como el parking del polígono donde trabajo está a un 10% de su ocupación habitual. Aún así, después de ver esto, con un cielo completamente despejado donde la única sombra es la del puente que se avecina, decidí subir las escaleras y cumplir con mi obligación. Para más inri, sólo dos personas en la oficina, contándome a mí, claro, de unos cinco o seis trabajadores habituales. Entonces, al rato de empezar a plantearme que voy a hacer para no pegarme un tiro, el que quedaba, el gerente, me cuenta que se va al corte inglés, que me deja las llaves por si se entretiene y viene más tarde para que cierre yo. Así pues, ya estoy sólo... un viernes por la tarde, preludio de cuatro días festivos en medio del mes más veraniego del año, tratando de no irme de aquí, porque, está visto que no puedo hacer nada; nadie, nadie, nadie llama. No está trabajando nadie, joder, esta tarde tiene todas las papeletas para echarse a perder. Me voy.

Un, dos, tres, cuatro.

Ah, ya no se puede contar... es imposible tener claro quién es contable y quién es incontable. Desde pequeño vas aprendiendo sin percatarte lo que se puede contar; el azúcar, por ejemplo, no se puede contar por granos. Hombre, poderse se puede, pero evítalo y serás más feliz. Con esta premisa es con la que, como decía, con el paso del tiempo vas valorando lo que se puede, mejor dicho, debe o no contar. Con los objetos materiales e inanimados es bien fácil llegar a una conclusión certera, pero, ¿qué sucede con aquello que tiene vida? Digamos, ¿puedes contar con el león que te mira de frente? ¿Qué piensas que cuenta él con respecto a tí? Oh, si, hablemos de las personas directamente... o más bien, del ser humano ¿se puede contar? Es un animal que vive en comunidades, cada vez más numerosas (como se indica en otro post más abajo), con unos pocos individualismos que justifican la vida del resto del rebaño. Por esto no se pueden contar seres humanos, no tienen sentido uno por uno, como los granos del azúcar. Y si me apuras, y decides fijarte o contabilizar a un ser humano, dos, tres, y prestárles su grado de atención que necesitan y merecen, ayudarles en llevar sus proyectos a cabo, inmiscuirte en ellos y compartirlos, estás pérdido. Tarde o temprano, siguiendo la senda del rebaño, acabarán por darle la vuelta al caso; sus sueños serán los tuyos y no los de ellos. Sin mirarte a los ojos, podrás quedarte colgado del borde del acantilado que no sufriran por oirte gritar, ni llorarán al sentir como se rompen tus uñas clavadas en el último peldaño de tierra firme; simplemente, lo verán. Al menos un león tendría más decencia y te haría dejar de sufrir en cinco minutos. Así pues, tampoco se puede contar (con) un ser humano.

Incomprensible

Me quedo quieto, mudo, sin sentido,
me hundo en el lago, sin llegar al río.

Mi verbo flaquea ante tu presencia
y se vuelven austeras hasta mis princesas.

No se que le sucede a mi lengua,
se queda tiesa de tanto pensar por ella... ¡la cabeza!

Y todo esto sin explicación,
ante tí, puedo decir, se me nubla la razón...

Trascendental

Nadie me comprende, y no es como el lloro de un niño, es que realmente, nadie me comprende. Y no se si es un problema o una virtud, a ratos me veo fuera de todo concepto social humano y... no me desagrada. Me quema la estúpida moralina con la que nos crían y nos clavan hasta lo más profundo del ano; la mayoría de los conceptos tienen otro punto de vista, y sin embargo, no lo vemos. Darse cuenta de que algo puede no ser como el tabú establecido duele hasta a uno mismo, y es complicadísimo quitarse de enmedio esa coraza que impide ver con nitidez.

 A veces siento que no debería seguir... pensando. Que debería plantearme si este Domingo ganará el Rayo y ya está. Pero no soy capaz... y, por eso, tanta vuelta de campana acabará por hacer reventar esta cabeza si, lo que pasa, es que el estrés contenido de llegar a conclusiones en paralelo a la realidad, no tiene ni un sólo apoyo social. Más aún, lo que se recibe es rechazo directo, sin ni siquiera preguntar porqué.

Egoísmo

Un -ísmo más en principio, capaz de ejercer influencia sobre otros cuando en realidad sólo debería hacerlo en uno mismo.