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.: En Paralelo a la Realidad :.

Un, dos, tres, cuatro.

Ah, ya no se puede contar... es imposible tener claro quién es contable y quién es incontable. Desde pequeño vas aprendiendo sin percatarte lo que se puede contar; el azúcar, por ejemplo, no se puede contar por granos. Hombre, poderse se puede, pero evítalo y serás más feliz. Con esta premisa es con la que, como decía, con el paso del tiempo vas valorando lo que se puede, mejor dicho, debe o no contar. Con los objetos materiales e inanimados es bien fácil llegar a una conclusión certera, pero, ¿qué sucede con aquello que tiene vida? Digamos, ¿puedes contar con el león que te mira de frente? ¿Qué piensas que cuenta él con respecto a tí? Oh, si, hablemos de las personas directamente... o más bien, del ser humano ¿se puede contar? Es un animal que vive en comunidades, cada vez más numerosas (como se indica en otro post más abajo), con unos pocos individualismos que justifican la vida del resto del rebaño. Por esto no se pueden contar seres humanos, no tienen sentido uno por uno, como los granos del azúcar. Y si me apuras, y decides fijarte o contabilizar a un ser humano, dos, tres, y prestárles su grado de atención que necesitan y merecen, ayudarles en llevar sus proyectos a cabo, inmiscuirte en ellos y compartirlos, estás pérdido. Tarde o temprano, siguiendo la senda del rebaño, acabarán por darle la vuelta al caso; sus sueños serán los tuyos y no los de ellos. Sin mirarte a los ojos, podrás quedarte colgado del borde del acantilado que no sufriran por oirte gritar, ni llorarán al sentir como se rompen tus uñas clavadas en el último peldaño de tierra firme; simplemente, lo verán. Al menos un león tendría más decencia y te haría dejar de sufrir en cinco minutos. Así pues, tampoco se puede contar (con) un ser humano.

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